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Ana Elizabeth Ochoa: "Desde pequeñas enseñar a las niñas que son capaces de lograr lo que deseen"

18/03/2018

Ana Elizabeth Ochoa es Ingeniera Civil, especializada en Recursos Hídricos y su investigación doctoral se enfoca en la ecohidrología del páramo Andino. Al momento realiza su investigación de doctorado en la Universidad de Cuenca.

 

 

 

Entrevista y redacción: Melani Pelaez Jara

 

¿Cuándo supiste que querías estudiar ingeniería?

 

Cuando era adolescente sabía ya que quería ser Ingeniera Civil, y sabía que quería hacer una maestría en Europa, era un sueño que tenía con mi mejor amiga. Más tarde cuando estaba ya estudiando en la Universidad la carrera de Ingeniería Civil empecé a interesarme en el ámbito de las Ciencias Naturales, y decidí especializarme en Ingeniería en Recursos Hídricos. Me concentré en el aspecto hidrológico y cómo hacerle frente al cambio climático me llamó mucho la atención.

 

¿Qué mentoras o personas inspiradoras te acompañaron en tus estudios y tu carrera?

Estoy segura que mi madre siempre ha sido la persona que me ha inspirado. Tal vez no específicamente en el aspecto académico, pero ella me enseñó que lo que sea que quiera lo puedo lograr. Además, mi primo quien es Doctor en Ciencias Naturales, fue quien me motivó en el aspecto académico, explicándome qué opciones de carreras y sus beneficios tenía para escoger.

 

¿Cómo es un día de trabajo científico para Elizabeth, la Ingeniera en Recursos Hídricos?

Yo me dedico a investigar un campo muy específico de la hidrología que es la ecohidrología; es decir, la interacción del agua con la vegetación. Paso mucho tiempo en la oficina, a mi fascina analizar estadísticas, programar, pensar mucho en los datos. Escogí mi tema de doctorado también porque me permitía hacer tanto trabajo de campo como de oficina. El trabajo de campo es súper chévere también. Un día de campo típico es por ejemplo salir de la Quinta Balzaín, nos recoge el chofer y viajamos dos horas y media al Área Nacional de Recreación Quimsacocha, al páramo, a aproximadamente 4.000 metros de altura, eso es un sueño. Tener la oportunidad de hacer exactamente lo que te gusta es lo que me fascina. Una de las últimas campañas que hicimos fue la instalación de lisímetros para medir la evaporación y transpiración en el páramo Para eso hay que estar pendientes de que los sensores funcionen, que los equipos tengan suficiente batería, que los datos se registren. El trabajo no es fácil en el páramo por el poco oxígeno disponible, pero a las 5 de la tarde, ya muy cansados, sin haber comido bien, regresamos a Cuenca súper contentos.

 

¿Con qué obstáculos te encontraste durante tus estudios?

En nuestras clases en la Universidad éramos solamente 5 estudiantes mujeres por curso o menos. La desigualdad se notaba no solamente en el número de estudiantes, sino también en que todo está orientado al “Ingeniero”. Por ejemplo, cuando un profesor se dirige a los estudiantes nunca vas a escuchar “cuando sean ingenieras…”, nunca. Eso desmotiva un poco. Creo que debe esto cambiar porque las mujeres deberíamos ser exitosas y reconocidas no a pesar de ser mujeres sino por cómo nos desenvolvemos profesionalmente. Este cambio aún no ha sucedido. Hoy en día es verdad que hay muchas más chicas que se gradúan como Ingenieras Civiles, pero aún sigo escuchando las típicas historias de machismo, que incluso viene de una que otra profesora.

Durante mis estudios no tuve tantas situaciones de discriminación porque con mi mejor amiga de la Universidad nos preparábamos muy bien para ser las mejores de la clase. Los profesores entonces te tienen respeto porque sabes que eres estudiosa y no te hacen pasar por esas situaciones. Pero sí tenía compañeras que tal vez no eran las mejores de la clase que sí tenían situaciones de discriminación totalmente machista, donde tenían que escuchar las típicas frases “este no es tu campo, viniste a buscar marido”, esas frases que hace 50 años se escuchaban y todavía se escuchaba en ese entonces. Hoy si ha cambiado la situación un poco, un profesor ya no se atrevería a decir eso en público a las estudiantes, y las estudiantes están ahora mucho más conscientes de sus derechos. Pero la discriminación sigue sin embargo de manera sutil. Por ejemplo el típico trato, aunque coloquial, al decirle “niñita” a una mujer profesora adulta de 30 y más años, en un ámbito de universidad. Pero al profesor igual o más joven le dicen “Ingeniero” o “Máster” incluso. Son sutilezas que minimizan la labor y las capacidades de las mujeres en el ámbito académico.

 

¿Cómo se puede superar esas discriminaciones y obstáculos?

Yo creo que mucho cuenta el carácter y formación personal. Pero creo que también debería contar mucho la alianza entre mujeres, es decir cuando conversas con tus compañeras y amigas sobre estos temas, grupos de soporte y camaradería entre mujeres para incluso hasta reírse y ridiculizar estos comportamientos y no dejar que te llegue o te afecte.

 

Si no me equivoco tu eres mamá científica, ¿qué les dirías a las colegas mamás científicas o a las futuras mamás en ciencia? ¿Cómo llevar adelante los dos aspectos?

Soy mamá de mellizas. Al inicio de mis estudios de doctorado supe que estaba embarazada de mellizas y me recomendaron reposo absoluto. Tuve que renunciar al doctorado y a veces me preguntaba qué iba a pasar. Fue un tiempo angustioso porque no sabía que iba a pasar tanto con mis niñas como con mis metas y sueños. Yo estaba convencida que quería hacer el doctorado y fue difícil. Muchas hemos pasado por momentos así, y es difícil, pero lo importante es organizarse. Es cuestión de logística y de tener apoyo de alguien que pueda cuidar parcialmente a tus hijos, cuesta dinero, tiempo. Si tienes la seguridad que puedes dejar a tus hijos bajo el cuidado de alguien puedes dedicarte a trabajar e investigar sin preocuparse.

 

Tener el apoyo de familia que ayude en el cuidado de las pequeñas es una situación o suerte que tal vez no tiene toda científica. ¿Qué crees que es necesario entonces para poder garantizar que las científicas mamás puedan continuar investigando?

Hoy en día hay otras opciones de compañías privadas que incluso ya ofrecen cubrir la mitad del costo de la guardería de sus empleados. Pero las Universidades están aún muy lejos de ofrecer este tipo de apoyo. Debemos luchar por esto, no solo para las mujeres sino para los padres, porque la responsabilidad de velar por la familia es de ambos.

 

 

¿Qué otras mejoras crees que son necesarias hacer para que las universidades puedan atraer a más estudiantes mujeres a las carreras de ingenierías y carreras técnicas?

Como mamá científica creo que hay que empezar desde la cuna. Desde pequeñas enseñar a las niñas que son capaces de lograr lo que deseen, que aprendan a soñar y creer que lo pueden alcanzar. También hay que conversar con el resto de miembros de la familia en este sentido, que las mujeres decidimos sobre nuestras vidas. A nivel institucional creo que, por ejemplo, si soy Decana o cabeza de una Facultad, poner atención y atraer a profesoras mujeres a las carreras de Ingeniería para generar esos modelos, esos ejemplos, de tener más personal femenino en las Facultades de Ingeniería y ciencias técnicas.  Además también influye mucho apoyar a estudiantes de pregrado, abrir las puertas a estudiantes mujeres y permitirles hacer pasantías o ser parte de proyectos y ayudarles a aprender.

 

¿Qué le diría la Elizabeth candidata a doctorado, mamá y científica, a la Elizabeth niña que estaba recién pensando en qué será en el futuro?

Por suerte tuve una mamá que me dijo lo que yo le diría ahora. Que se puede dedicar a todo lo que quiera en la vida, cualquier cosa que decida le voy a apoyar pero que sea la mejor siempre. Ese mensaje cuando era niña me abrió la mente a pensar en todas las posibilidades, sin tener que dar gusto a tus papás o a la sociedad, siempre y cuando una se esfuerce mucho y busque ser la mejor.

 

¿Cuál es tu mensaje final en cuanto a nuestro tema de interés: mujeres en la ciencia?

Hace poco estaba leyendo un artículo que tematizaba cómo se habla a las mujeres en las áreas técnicas. Las mujeres siempre estamos pensando en todo. No solamente estamos pensando en un buen trabajo, sino pensamos al mismo tiempo en cómo va a estar mi familia, cómo puedo apoyar a la sociedad. Para alcanzar que más mujeres se decidan por las carreras técnicas, es importante repensar en cómo comunicar sobre estas carreras para las mujeres, es decir comunicar que las carreras técnicas no solamente son atractivas porque eventualmente te llevan a empleos bien pagados, sino ir más allá y comunicar cómo esas carreras aportan a la sociedad, o cómo esos estudios te permitirán armonizar con la vida privada. Estos aspectos son importantes para captar la atención de nosotras.

 

 

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